Cuando se habla de hacer un testamento, lo primero que suele venir a la mente son casas, terrenos, cuentas bancarias, vehículos o algún otro bien material. Sin embargo, la forma en que vivimos ha cambiado y, con ella, también aquello que dejamos atrás.
Hoy, además del patrimonio tradicional, muchas personas cuentan con mascotas, cuentas en redes sociales, fotografías digitales, canales de contenido, dominios de internet y otros activos o información almacenada en línea que forman parte de su vida.
Por ello, planear qué ocurrirá con estos elementos después de la muerte se ha convertido en un tema cada vez más relevante.
Las mascotas también necesitan un plan
Aunque legalmente una mascota no puede ser nombrada como heredera de la misma manera que una persona, sí es posible establecer disposiciones relacionadas con su cuidado y designar a alguien que se haga responsable de ella.
Esto puede resultar especialmente importante para quienes viven solos o consideran a sus animales de compañía como parte de su familia.
Una persona puede dejar previsto quién desea que cuide a su perro, gato u otro animal de compañía, e incluso contemplar recursos económicos destinados a cubrir sus necesidades, dependiendo de las posibilidades legales y de la forma en que se redacte el testamento.
La importancia de hacerlo no es menor. Si nadie sabe cuál era la voluntad del propietario, la mascota podría quedar en una situación de incertidumbre justo cuando ya perdió a la persona con quien vivía.
¿Y qué pasa con Facebook, Instagram, TikTok o YouTube?
El patrimonio moderno también tiene una dimensión digital.
Fotografías, videos, archivos, páginas web, dominios, canales de contenido e incluso cuentas que generan ingresos pueden tener un valor económico o sentimental.
Sin embargo, aquí existe una diferencia importante: tener una cuenta no significa necesariamente que pueda heredarse de la misma manera que una propiedad física. Las plataformas tienen sus propios términos de servicio y procedimientos para cuentas de personas fallecidas.
Por eso, además de mencionar los bienes digitales dentro de la planificación sucesoria, puede ser conveniente dejar instrucciones claras sobre qué se desea hacer con ellos: conservar determinados recuerdos, cerrar cuentas, solicitar su eliminación o designar a una persona para gestionar determinados asuntos.
El Código Civil, por ejemplo, define el testamento como el acto mediante el cual una persona dispone de sus bienes y derechos y establece determinados deberes para después de su muerte.
Una herencia que ya no es solamente material
La aparición de las redes sociales ha creado una situación que hace algunas décadas prácticamente no existía: podemos morir físicamente, pero nuestra presencia digital puede permanecer durante años.
Fotos, publicaciones, conversaciones, videos y perfiles pueden seguir disponibles mucho después de nuestra muerte.
En ese sentido, preparar instrucciones sobre nuestra vida digital puede ser tan importante como organizar documentos, propiedades y cuentas bancarias.
Nuestra opinión: hacer un testamento no debería verse únicamente como un trámite relacionado con la muerte. También puede ser una forma de evitar conflictos y dejar claras nuestras decisiones.
Y en el caso de las mascotas, incluso puede representar un acto de responsabilidad. Ellas no pueden decidir qué ocurrirá con ellas cuando su dueño ya no esté, por lo que dejar a una persona encargada de su cuidado puede ser una de las decisiones más importantes dentro de la planificación.
La recomendación: no dejarlo para después
Quienes quieran proteger tanto sus bienes como a sus animales de compañía y su patrimonio digital pueden consultar a un notario para conocer qué disposiciones pueden incorporarse legalmente a su testamento y cuáles requieren procedimientos adicionales.
El objetivo es sencillo: que nuestras decisiones no queden a la improvisación cuando nosotros ya no podamos tomarlas.
Porque hoy la pregunta ya no es solamente quién heredará nuestra casa o nuestros ahorros, también vale la pena preguntarnos:
¿Quién cuidará de mi mascota? ¿Qué pasará con mis fotografías? ¿Quién se encargará de mis cuentas? ¿Y qué quiero que ocurra con mi huella digital?
Por Redacción NexoHits